Respuesta rápida

Divide los vatios entre 1.000 y multiplícalos por las horas de uso. Un calefactor de 1.500 W funcionando tres horas a plena potencia consumiría 4,5 kWh; el termostato puede reducir el tiempo real de funcionamiento.

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La fórmula y un ejemplo

Busca la potencia en la etiqueta del aparato. Divide los vatios entre 1.000 para obtener kW y multiplícalos por las horas: potencia (kW) × tiempo (h) = consumo (kWh). Para estimar el coste, multiplica los kWh por el precio de energía de tu contrato.

Un equipo de 1.500 W equivale a 1,5 kW. Si trabaja a plena potencia durante tres horas, consume 4,5 kWh. A 0,20 €/kWh, el término de energía sería 0,90 €. La factura completa incluye además potencia, alquiler, servicios e impuestos.

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Consumo por hora: 1.000, 1.500 y 2.000 W

Estos ejemplos suponen funcionamiento continuo a la potencia indicada y un precio ilustrativo de 0,20 €/kWh. Sustituye ese precio por el de tu contrato; no representa la tarifa vigente ni el total de la factura.

  • 1.000 W: 1 kWh en una hora; 0,20 € de energía.
  • 1.500 W: 1,5 kWh en una hora; 0,30 € de energía.
  • 2.000 W: 2 kWh en una hora; 0,40 € de energía.
  • 2.000 W durante cuatro horas: 8 kWh; 1,60 € de energía. En treinta días iguales: 240 kWh y 48 €.
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¿Qué consume más: un calefactor o un radiador eléctrico?

Si ambos funcionan con resistencia eléctrica a 1.500 W durante una hora completa, los dos consumen 1,5 kWh. Que uno tenga ventilador o aceite no cambia esa cuenta; sí cambia cómo entrega el calor y cómo regula su funcionamiento.

En uso real, compara los kWh necesarios para mantener la misma habitación a la misma temperatura durante el mismo tiempo. Un aparato puede permanecer enchufado tres horas y tener la resistencia activa solo una parte de ellas. El termostato y las condiciones de la estancia importan más que comparar únicamente los vatios de la etiqueta.

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Por qué la etiqueta no predice todo el mes

La potencia nominal indica el máximo o modo de funcionamiento, no cuántas horas permanece activa la resistencia. Cuando la habitación alcanza la consigna, el termostato conecta y desconecta el equipo.

El aislamiento, la temperatura exterior, el tamaño de la estancia, las infiltraciones de aire y la consigna determinan cuánto tiempo trabaja. Por eso dos viviendas con el mismo radiador pueden registrar consumos muy diferentes.

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Qué significa bajo consumo

Un radiador de resistencia no produce la misma cantidad de calor usando una fracción mágica de electricidad. Las mejoras suelen venir del control: termostato más preciso, programación, zonificación y menor sobrecalentamiento.

Compara el consumo medido para mantener la misma estancia a la misma temperatura, no solo el reclamo comercial. Para calefacción prolongada, una bomba de calor puede entregar más calor por cada kWh eléctrico que una resistencia, aunque su idoneidad depende de la vivienda y el clima.

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Cómo medirlo en tu casa

Utiliza un medidor de enchufe certificado y con intensidad suficiente para la carga, o compara lecturas del contador durante una prueba controlada. No uses adaptadores, regletas ni temporizadores que no soporten la potencia del calefactor.

Mide varios días comparables y anota horas, temperatura exterior y consigna. El coste diario aislado puede engañar si un día fue mucho más frío.

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Reducir consumo sin perder seguridad

Calienta las estancias ocupadas, cierra puertas, evita cubrir el aparato y usa una consigna moderada. El IDAE señala 21 ºC con ropa adecuada como referencia suficiente de confort para muchas viviendas.

  • No seques ropa sobre el calefactor ni obstruyas entradas de aire.
  • Mantén distancia de cortinas, muebles y materiales combustibles.
  • Conecta los equipos potentes directamente a una toma adecuada.
  • Sustituye cables, clavijas o enchufes que se calienten o estén dañados.

Fuente oficial para ampliar información

Recomendaciones de ahorro energético en hogares — IDAE